viernes, 19 de diciembre de 2008

Comentarios a I y II Timoteo - Características del Obrero

1 Timoteo 3:1-7

1. Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.
2. Pero es necesario que el obispo sea irreprehensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;
3. No dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancia deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;
4. Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad
5. Pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?;
6. No un neófito, no se a que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.
7. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

INTRODUCCIÓN

En estos últimos días se hace necesario que la iglesia de Dios sepa reconocer cuales son los candidatos habilitados a ejercer el ministerio de la palabra. Sabemos que hay muchos falsos obreros en medio del pueblo de Dios, como ya antes predecía el Espíritu Santo (Hch. 20:28), sin embargo el propio Señor dijo: “Por los frutos los conoceréis” (Mat. 7:15,16). Tenemos la capacidad de analizar los que de hecho tienen condiciones de enseñar a la iglesia de Jesucristo. En los últimos días vendrán hombres amantes de sí mismos y cuyas obras tienen apariencia de humildad (Col. 2:23) pero mienten en cuanto a ella.

I. EL ANHELO v.1

1. El deseo. Dios no fuerza a nadie a ejercer el santo ministerio de la palabra. Él llama (Hch. 9:15) y da opciones (Hch. 9:5), él hace promesas a su escogidos (Mat. 28:20, Mr. 16:17,19), mas las condiciona a la respuesta del obrero en relación a su llamado (Ap. 2:10), pues el obrero tiene el libre arbitrio de hacer de su llamada lo que desea, como hizo Gedeón ,que mismo llamado por el Señor, se desvió del llamado y en los últimos días de su ministerio hizo el pueblo de Israel pecar (Jue. 8:27). Ante todo eso es necesario que el obrero tenga deseos de servir al Señor y disposición para hacerlo (Is. 6:9, Mat. 4:20, Lc. 7:28).
2. Buena obra desea. Servir al Señor, cuidando de su rebaño es mas allá de un privilegio (1 Ti. 1:12), es un placer. Es bueno, mismo cuando vamos gimiendo y llorando pues traemos con nosotros las gavillas (Sal. 126:6). Es muy difícil para el que tiene el llamado huir a la responsabilidad, como lo hizo Jonás (Jonás 1:3), el amor de Dios en nuestras vidas nos constriñe (2 Co. 5:14).

II. MORALIDAD

1. Marido de una sola mujer. El adulterio es totalmente condenado por toda la Biblia (Lev. 20:10), y la poligamia fue prohibida para combatir la prostitución (1 Co. 7:2). Es inadmisible en un cristiano, ¿qué se dirá en un obrero?, ser infiel en su matrimonio, perdiendo la capacidad de ser ejemplo de los fieles (1 Ti. 4:12). Más adelante vemos también que la esposa del obrero debe ser fiel en todo, ayudando y apoyando a su marido (1 Ti. 3:11)
2. Sobrio, prudente, decoroso. V.2 La sobriedad habla de moderación, la prudencia, del cuidado que el obrero debe cultivar del mal y de la apariencia del mal (1 Tes. 5:22) y el decoro habla de pureza, recato.
3. No dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, no avaro. El peligro de las bebidas debe estar lo más lejos que se pueda de aquellos que apacientan la iglesia principalmente por las consecuencias que existe (Pr. 23:31-35). Pendenciero quiere decir el que tiene riñas. La Biblia dice que al obrero no conviene contender con nadie más ser manso para con todos (2 Ti. 2:24). La avaricia y el deseo de ganancias deshonestas es una sentencia de muerte para el ministerio de un obrero (1 Ti. 6:10,11) y la Biblia llama a los que así viven pertenecientes a los de la doctrina de Balaán (Ap. 2:14).

III. FAMILIA v. 4,5

1. La esposa. Junto al esposo la mujer forma la base de sustentación en el hogar y el esposo debe pedir bastante sabiduría al Señor para ganar primero su esposa. Tratarla con amor (Ef. 5:23), compresión (1 Pe. 3:7), no siendo áspero (Cl. 3:19) es una manera de mantener una buena administración en el hogar por medio de su esposa.
2. Que gobierne bien su casa. Mandar o tener autoridad no es lo suficiente, es necesario “Gobernar bien”. Implica decir que la sumisión espontánea (Honesta) de los hijos es esencial (v.4), los hijos no pueden ser acusados de ser los primero a desobedecer su padre, obrero (Tit. 1:6). Como respuesta el obrero debe tener bastante modestia con sus buenos hijos (1 Ti. 3:4). En varias ocasiones en la Biblia vemos hombres de Dios que tuvieron sus ministerios comprometidos por el comportamiento de sus hijos: David (2 S. 13:14,28; 15:10; 18:15), Elí (1 S. 2:22), Israel (Hch. 7:9) y otros.
3. ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios? V. 5. Administrar bien su casa es una señal de habilidad para cuidar de la iglesia de Dios Jesús. La incapacidad de administrar la familia detona una inhabilidad para ejercer el ministerio.

IV. EL PREPARO v. 2, 6,7.

1. Apto para enseñar. El enseñar de la palabra es primordial en una iglesia seria, la iglesia que va a subir en el arrebatamiento. La Biblia dice que en los últimos días no soportarán la sana doctrina habiendo un menosprecio a la palabra (2 Ti 4:3). Mucho falsos maestros se levantarán (Mat. 24:11) y engañarán a muchos. El obrero llamado por Dios debe saber manejar bien la palabra (2 Ti. 2:15), no teniendo de que avergonzarse. La Palabra es vital en la vida del obrero, El Señor Jesucristo durante todo su ministerio estuvo dedicándose a la enseñanza (Mat. 5), Pablo jamás dejó de primar por la enseñanza de la palabra (Hch. 20:7,31). Vemos hasta la Biblia privilegiando a los que se dedican a enseñar. Por lo tanto, el obrero debe ser APTO PARA ENSEÑAR y para esto necesita estudiar bastante (1 Ti. 4:18).
2. No Neófito. La palabra neófito significa “Nuevo convertido”. Pablo recomienda que Timoteo no debiera someter al ministerio de la palabra hombres con poco tiempo de cristiano. El cristiano primero necesita madurar para estar apto para el servicio. El obrero antes de ejercer su llamado tiene que sufrir, conocer las dificultades del ministerio y ante todo practicar la humildad para que no “caiga en la condenación del diablo”.
3. El testimonio. El testimonio del obrero es muy importante en su llamado. La Biblia nos muestra que la buena fama es mejor que el mejor ungüento (Ec. 7:1). Para tal el obrero necesita ser prudente como la serpiente (Mat. 10:16), y actuar como luz y sal (Mat. 5:13). En lo que dependa del obrero él debe tener paz con todos los hombres (Ro. 12:18) y estar siempre listo para contestar a los que se hace necesario (1 Pe. 3:15). El testimonio del obrero se torna así una poderosa arma para predicar el evangelio.

Conclusión

El no cumplimiento de los preceptos bíblicos para la elección de los obreros de la casa del Señor implica en consecuencias en muchos casos irreparables, comprometiendo la sanidad espiritual de la Iglesia y perjudicando todos los miembros, velemos con relación a nuestros futuros obreros.

ACMN.