viernes, 9 de agosto de 2013

En esos momentos vaya al refugio.



 Sin saber qué hacer, que pensar, que hablar. Son momentos, pero a veces parecen una eternidad. En esos lapsos de tiempo quedamos vulnerables a ideas que ni siempre son constructivas y a sentimientos que ni siempre son saludables. Nos flagramos en un estado de ánimo empobrecido por nuestras mismas debilidades… Cuando eso esté sucediendo, no se prive de la gracia y con premura ¡vaya al refugio!
 
David declara que el Señor es “Refugio para el tiempo de angustia”.
 
Sin embargo hizo esa declaración en uno de los momentos más difíciles de su vida cuando enfrentaba la muerte de su hijo de pocos días de nacido. El vacío, el dolor, un sentimiento de desubicación y mucho más, todo mesclado, era el caldo perfecto de la angustia. Un campo fértil para la depresión. Pero David no se permitió abatir y volverse rehén de su dolor, mas fue al refugio, creyó en el que le podía de alguna forma sacarle de la aflicción. Su oración hasta hoy es muy actual:
 
 
“Ten misericordia de mí, Jehová; Mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen, Tú que me levantas de las puertas de la muerte”
 
Haga hoy lo mismo y vaya al refugio usted también, no importa las tempestades que tenga que pasar, refúgiese, no importa el frio hipotérmico, refúgiese, no importa la tristeza, apenas dese una oportunidad de ser guardado por los brazos del Creador… El Señor Jesucristo le protegerá en la aflicción y le hará superar la crisis conduciéndole siempre.
Misionero Assuero Chagas do Nascimento
 

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